Contratos, nóminas, bases de clientes y propiedad intelectual circulan a diario por correo y mensajería. Conoce por qué el cifrado es la primera línea de defensa en el manejo de información corporativa y cómo implementarlo sin frenar la operación.
Una empresa maneja información con distintos niveles de sensibilidad: datos personales de clientes y empleados (protegidos por la Ley 1581 de 2012), información financiera, acuerdos comerciales y secretos industriales. Cuando estos archivos se envían sin cifrar, cualquier persona que intercepte el mensaje, acceda a un equipo perdido o vulnere una cuenta de correo puede leerlos sin restricción.
El cifrado AES-256-GCM convierte cada archivo en un paquete ilegible que solo puede abrirse con la clave correcta. Bajo nuestra metodología, el cifrado se realiza localmente en el navegador: el archivo original nunca sale del equipo del usuario y la clave de 36 caracteres se genera en el momento, de modo que ni siquiera PD Security tiene acceso a ella.
Buenas prácticas para el manejo de información cifrada en la empresa: definir qué categorías de documentos deben cifrarse siempre, compartir la clave por un canal distinto al del archivo, conservar un registro de quién recibió cada paquete y capacitar al equipo para reconocer intentos de suplantación. El cifrado no reemplaza las políticas de seguridad, pero reduce de forma significativa el impacto de una fuga.
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